Historia

 

 

 

 

Antecedentes

 
   
     
 
 
     
 
 
     
 
 
     

   El Seminario tiene raíces que se extienden hacia atrás al año 1963, cuando se organizó las Asambleas de Dios de España.  Los primeros misioneros de los Estados Unidos de llegar en el país establecieron una iglesia en La Coruña en 1946 y los colegas que llegaron en los años siguientes compartían todos la misma visión para establecer un programa de capacitación de ministros españoles.  Cuando se inauguró su primer templo en  Ronda, esas instalaciones se usaron también para el Instituto Bíblico Español.  Los primeros estudiantes llegaron desde Asturias, Francia, Cataluña y Andalucía.  En mayo de 1968 se estableció el Día Nacional Pro Instituto Bíblico con el fin de  recaudar fondos para el sustento del Seminario.  Este día ahora se reconoce como el Día del Seminario,  que conserva el mismo propósito.

  

   El instituto se inició con la visión y los recursos del Departamento de Misiones Foráneas de las Asambleas de Dios de  los Estados Unidos.  Pero el año siguiente adoptó en la convención nacional que una parte razonable del Comité de Dirección del Instituto Bíblico estuviera constituida por españoles, a la vez que se acordaba la legalización de la institución.  Catorce estudiantes se inscribieron para el primer curso y por 1970 la escuela otorgaría sus primeros graduados.  También en ese año la institución se inscribió bajo la Ley de Libertad religiosa.  Esa etapa del Seminario concluyó con la decisión de trasladarlo a Madrid para darlo una ubicación más céntrica.

 

    Desde 1977 la escuela ocupó instalaciones en Azuquera de Henares con el nombre de  Seminario Evangélico Español.  Aunque las instalaciones presentaban muchas dificultades, hubo un flujo continuo de estudiantes, y para muchos ministerios aquellos tiempos difíciles constituirían la Edad de Oro del SEE.  Según los testimonios de estudiantes de aquella época, la experiencia en el SEE “fue un auténtico bombazo” en sus vidas.  Pero después de un decenio, los dirigentes iban en busca de un recinto más propicio.  Por fin, después de considerar varios alternativas, los directores, Daniel y Joy West, encontraron un edificio que resolvieron muchos de las incomodidades que habían presentado la ubicación previa.  Las clases del Seminario empezaron en La Carlota (Córdoba) en 1998 con veinte estudiantes. La Institución seguía creciendo con la incorporación de varios profesores. En el 2000  el Seminario empezó aun otra fase  su historia cuando la entidad misionera norteamericana y las Asambleas de Dios de España firmaron un acuerdo que efectuó el traspaso de las instalaciones a las Asambleas de Dios de España.

 

 

 

 

 

Presente

 
     
   
     
 
 
     
   
     
   
     

   Fue en el Congreso de Febrero de 2006 que el SEE nombró a un director español para colocarse al frente de la institución; Jesús Caramés Tenreiro.

 

   En la actualidad un 25% de las iglesias de FADE tienen algún ministerio graduado del SEE. Y hay que dejar constancia que la mayoría de puestos de responsabilidad nacional están ocupados por graduados de esta institución.  Evidencia que el Seminario ha desempeñado un papel clave en preparar líderes para servicio en las iglesias de las Asambleas de Dios es la proporción de todos los graduados que hoy se encuentran en puestos de liderazgo.  De los graduados desde la primera promoción en 1971,  el 40% desarrollan el ministerio pastoral y el resto ocupan diferentes ministerios evangelistícos, misioneros, enseñanza... Además, varios graduados sirven en las iglesias de otras denominaciones o en programas de otros grupos evangélicos. 

  

    El Seminario ha establecido una relación estrecha con el Continental Theological Seminary en Bruselas, donde varios graduados han continuado sus estudios.

 

Futuro

     El fin, es la formación de obreros, por lo que el CSTAD habrá de constituirse como un elemento vital. Una institución que albergue a un claustro de profesorado y un contenido curricular que por su excelencia sea requerido aun más allá de nuestras fronteras.  

  

    El sueño: La existencia de una institución de formación teológica con un nivel de calidad excelente y requerida por el pueblo evangélico, aun más allá de nuestra denominación y país, que se concrete en la consecución de un interés creciente de alumnado en todos y cada uno de los programas que presenta. Que las nuevas generaciones de pastores, evangelistas, misioneros… tengan un nivel de “excelencia” en cuanto a su formación académico teológica y espiritual.